La tragedia del pasado 31 de enero en La Comuna y La Gasca en Quito, es una señal de alarma de la alta vulnerabilidad hidroclimática de la ciudad y en general del país. Este evento fue catapultado por una lluvia que alcanzó aproximadamente los 75mm que causó el colapso tanto de la captación o dique de la quebrada Guanga Huaycu, como de la tubería tipo arco destinada a transportar estos flujos (Ver Mapa).
Sin embargo, también otras causas han venido cocinando este lamentable suceso. Entre ellos están la deforestación en las cuencas de aporte, la falta de un adecuado mantenimiento de las quebradas, el poco mantenimiento y readecuación de las tuberías y obras de captación, la falta de incorporar un nuevo clima en el diseño y operación de infraestructura, además de una inadecuada planificación de la expansión urbana. Lastimosamente, existen otras áreas de la ciudad que también están en peligro y podrían sufrir algo similar (ver mapa).
Todos estos sucesos se irán acentuando en el futuro tanto por el crecimiento urbano de la ciudad como por los efectos del cambio climático. De hecho, estudios para la ciudad estiman que la temperatura y precipitación han aumentado en los últimos años, y sobretodo se proyecta un aumento en la intensidad de eventos de lluvia intensa en el futuro. Esto solamente señala la necesidad de diseñar acciones de manejo de cuencas y quebras, políticas de asentamientos urbanos, y de revisión de los diseños de infraestructura hidraúlica que puedan soportar mejor las señales de un mundo que cambia.